… pues no ignoremos las maquinaciones del enemigo

Categories: Ana María Fernández,Reflexión Pastoral

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(2 Corintios 2:11)

En Juan 10:10 encontramos las características de nuestro Dios, que son  completamente opuestas a las características  del  enemigo. 

El enemigo no viene sino a robar, matar y destruir.  La palabra sino  en esta oración quita toda duda sobre el propósito del enemigo.  Eso es lo que él hace;  solamente sabe robar, matar y destruir.

Maquinar es pensar una estrategia maliciosa para lograr algo.  Cuando se maquina es siempre para hacer mal, para lograr un daño.

“Maquina el impío contra el justo, y cruje contra él sus dientes.” – Sal. 37:12

“Y dijeron: Venid y maquinemos contra Jeremías…  venid e hirámoslo de lengua, y no atendamos a ninguna de sus palabras.” Jeremías 18:18

El enemigo utiliza el alma (mente, emociones y voluntad) de las personas  que no han sido transformadas (Romanos 12:2)  o no permiten ser transformadas por la Palabra de Dios,  para causar daño y colaborar así,  con las maquinaciones de él contra nosotros.

Más nuestro Dios nos hace saber que Jesús vino para que tengamos vida y vida en abundancia.

Él nos ha puesto en un tabernáculo a resguardo o cubierto de contención de lenguas (Sal.  31:20).  La Palabra también  nos dice:   Del azote de la lengua serás encubierto (Job 5:21).

Gracias, Señor por mostrarnos con anticipación las maquinaciones del enemigo, gracias por revelarlas a nosotros para que Satanás no gane ventaja alguna sobre nosotros,  pues perdonamos a los que nos han ofendido.  ¡Recibimos tu vida en abundancia!

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