Por: Pastora Ana María Fernández
Pastora Ejército de Oración
La oración es un diálogo. Es platicar con el Dios Todopoderoso creador del cielo y de la tierra. Eso es grandioso y al mismo tiempo muy sencillo. Todos conocemos en qué consiste un diálogo. Es la interacción de dos personas precisamente intercambiando ideas y pensamientos en forma de palabras.

El diálogo entonces es audible e involucra a las personas escuchando y hablando. Nosotros, creados a imagen y semejanza de Dios somos los únicos seres creados que tenemos el don del habla. ¿Por qué?

Porque precisamente Dios deseaba, desea y siempre deseará escuchar nuestra voz y que nosotros escuchemos Su voz.

Como lo describe el Pastor David Yonggi Cho de Corea, Pastor de una de las iglesias más grandes del mundo. Él dice: Este diálogo para mí consiste en tres “Oes”; es decir tres letras “O”.

Orar, Oír y Obedecer.

Si oro y no oigo lo que Dios tiene que decirme, no puedo obedecer lo que no he oído. Como voy a oír si no he orado. Las tres acciones se retroalimentan, orar para oír y obedecer. Oír para poder obedecer. Obedecer porque he orado y oído.

El Señor nos anima a dialogar con El cuándo nos dice que nuestras oraciones (diálogos) son su gozo y que sus oídos están atentos precisamente a nuestras oraciones. (Proverbios 15:8).

¡No desperdiciemos ese enorme privilegio de comunicarlos con Dios, nuestro Padre Celestial que espera que nos acerquemos, pues, confiadamente a Él para alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro. (Hebreos 4:16).

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