La Consagración

beatriz-bolanoz-publicacion
Por: Pastora Beatriz de Bolaños

La Consagración: es la actitud o acción de la persona de apartarse a sí mismo o apartar algo exclusivamente para Dios. Es un acto voluntario entregarnos en espíritu, alma y cuerpo para cumplir la voluntad de Dios; es renunciar a nuestros deseos, nuestros sueños y anhelos y permitir que el Espíritu Santo lleve en nosotros un proceso de restauración y transformación. La santidad es el reflejo de estos dos procesos internos. Dios ocasiona cambios en la vida de un cristiano por medio del Espíritu Santo. Los efectos de vivir en un mundo caído han perjudicado a todos de distinta manera. Enfrentamos diferentes situaciones personales, luchamos con la tentación, con heridas emocionales del pasado, las cuales entorpecen nuestra habilidad para vivir la vida que Dios desea para nosotros. La vida del cristiano es más que ir a la iglesia. Es una vida dinámica en la que se presenta la restauración, que es el acto de Dios por medio del cual Él sana tus heridas internas y te lleva al estado original que Él anhela para sus hijos: la formación del “hombre espiritual”, y su transformación, que es un proceso divino de adentro hacia afuera. El Espíritu Santo te muestra aquellas actitudes, hábitos y pensamientos que te dañan a ti y a otros; te revela muchas de las cosas que aún te agradan, que deforman tu carácter. Él nos señala áreas que necesitan ser cambiadas; ayudándonos a crecer en Santidad, dándote Su poder para cambiar. El proceso de restauración y transformación puede ser doloroso. Aunque el proceso es personal, la meta final es que podamos tener dominio propio ante el pecado y desarrollarnos como hombres y mujeres espirituales con carácter maduro para ser de bendición a muchos. 2 Timoteo 2:21 “así que, si alguno se limpia de estas cosas, será instrumento para honra, santificado, útil al Señor y dispuesto para toda buena obra.”

Trayendo libertad glorificando al padre

beatriz-bolanoz-publicacionPor: Beatriz de Bolaños
Ministerio de Restauración

El primer enfoque que todo cristiano debería tener, como también lo debería tener toda la iglesia del Señor Jesucristo, es La Gran Comisión. La responsabilidad que le es dada a la Iglesia de nuestro Señor Jesucristo de hacer Discípulos en toda tribu, lengua, y nación bajo el cielo, sigue aún hoy más vigente que nunca.

La salvación de los perdidos y el traer a los creyentes a la libertad y a la plenitud en Cristo, son los primeros objetivos para el pueblo de Dios. Sin embargo, tan importantes como son, la base es y seguirá siendo La Gloria de Dios.

Los creyentes que pregonan libertad a los cautivos, lo hacen para la Gloria de Dios; son la clase de testigos que atraen a otros a la fe. Jesús en su oración como Sumo Sacerdote en el evangelio de Juan 17:4, oró así: “Yo te he glorificado en la tierra; he acabado la obra que me diste que hiciese.” Por lo tanto debemos empezar con la convicción de que si Dios es glorificado ante el mundo, Él atraerá a las personas hacia sí mismo.

Recordando siempre que el mandato divino que todos hemos recibido está en Mateo 28:19:“ Id, pues, y haced discípulos de todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.”
Este es sólo el gran comienzo de cada cristiano; cuando la gracia de nuestro gran Dios nos alcanzó, fue por un siervo obediente que cumplió con esta gran comisión. Ahora debemos continuar creciendo en el conocimiento de Él y convertirnos con un corazón agradecido en las personas que haciendo las cosas para glorificar al Padre proclamemos: “ libertad a los cautivos y para poner en libertad a los oprimidos… ” como dice Lucas 4.18.