Portadores del Amor de Dios

isabel-publicacionPor: Pastora Isabel de Solares

Uno de nuestros mayores privilegios como creyentes, es el que podemos ser portadores del amor de Dios y ser Sus instrumentos para que este amor fluya aunque sabemos que no es una habilidad propia, es maravilloso descubrir que Su naturaleza de amor está en nosotros. La Biblia dice que “el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones” (Romanos 5:5), y es además un fruto del espíritu en la vida del creyente (Gálatas 5:2); y esto por la nueva naturaleza que adquirimos. Esta es la verdad que nos habilita y capacita para amar y servir a las personas… ¡Porque Dios ha puesto en nuestro corazón Su maravilloso amor!
Hoy vivimos en un tiempo trascendental, el mundo que nos rodea está hoy más que nunca necesitado del amor de Dios, pues es la manifestación de Su entrañable amor lo que nos liberta, y sólo así podemos conocer la Verdad. Debemos sin dudar, comprometernos a ser portadores genuinos de Su amor fluyendo en nosotros, para que la vida de los que nos rodean pueda recibir un toque de Su gracia y puedan acercarse y venir de vuelta al Creador. Determinemos firmemente en nuestro corazón el hacerlo, y vivamos practicándolo como un modelo de vida (Job 22:28).
Juan 4:12 dice que “Su amor, se perfecciona en nosotros” y es así como el mundo puede ver a Dios con sus ojos naturales, cuando nos amamos los unos a los otros. Recuerda que… sólo el amor en acción va a permitir que se manifieste lo invisible.

La Felicidad

gustavo-publicacionPor: Pastor Gustavo Solares

La felicidad

El mundo nos ha mostrado un concepto irreal de la felicidad, determinando que sólo se logra a través de tener bienes materiales o cumplir con los estándares físicos que marca una sociedad; diciéndonos que es sencillamente un estado de ánimo, o la reacción natural de las cosas agradables que puedan sucedernos. Nada más alejado de la verdad que nos presenta la Palabra y que nos deja ver, ¡cómo hemos olvidado ser felices!

Miremos juntos lo que dice el Señor sobre este interesante concepto y la importancia que cobra cuando nos percatamos de que, como hijos, somos el reflejo de Dios en la tierra… hijos felices porque tenemos como Padre al mismo creador del universo.

Jesús dice que subió al monte y comenzó a enseñar acerca de las bienaventuranzas, diciendo, bienaventurados o dichosos, o felices ellos y miremos como, comenzó su mensaje en Mateo 5:3 dice:

“Bienaventurados los pobres en espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos.”

La Palabra dice que ser feliz, es reconocer nuestra necesidad de Dios, para ser dichosos en El.

Ser feliz, o bienaventurado es entender y reconocer nuestra necesidad de Dios y reconocer que necesitamos Su amor, Su paz y Su esperanza. Cuando hacemos esto, somos verdaderamente felices y esto ¿por qué? ¡Porque de los tales es el Reino de los cielos! ¿Habrá alguna otra razón de más peso para ser felices?

Los bienaventurados o dichosos o felices, son aquellas personas que han hecho o tomado la decisión de seguir al Señor Jesucristo para ser obedientes a sus mandatos.
Cuando somos felices, estamos en paz y esa paz que transmitimos es la paz que solamente el Señor puede darnos cuando de corazón le buscamos (Isaías 26:3).

¡Atrévete a ser feliz! Reconoce constantemente tu necesidad de Dios y serás dichoso, porque Él cumplirá sus planes en ti.

Una nueva forma de vida

Por: Pastor Gustavo Solares

Una nueva forma de vida…

La vida del creyente debiera de manifestarse de manera distinta a lo que hoy por hoy podemos ver. Siempre me ha impresionado conocer las abundantes promesas de Dios para nosotros, sus hijos; mismas que nos garantizan una vida llena de Su gloria, una vida transformada. Cuando encontré el significado de la palabra promesa, me asombre aún más, pues el diccionario expresa que una promesa es el acto y expresión con los que una persona asegura o promete que va a hacer una cosa. Leamos, pues, juntos que es Dios quien ha decretado para nosotros promesas maravillosas que Él asegura que va a cumplir, ¿por qué entonces nosotros vamos a despreciarlas?

Pero venga conmigo y conozcamos algunas de ellas:

1. Él promete que va a estar con nosotros siempre.
Mateo 28:20 dice “enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el FIN DEL MUNDO.” (énfasis añadido). Iglesia, es tiempo de despertar, de vivir de una manera diferente, Él promete que estará con nosotros SIEMPRE, y así como no necesitamos ver el aire para saber que existe, así podemos sentir y experimentar la presencia de Dios. Prueba quedarte un instante sin respirar…

2. Él promete que nos va a guardar de todo mal.
Así dice Su palabra: “Jehová te guardará de todo mal; él guardará tu alma.” (Salmo 121:7). Recordemos, pues, ¿quién es el quien nos guarda. El mismo creador del universo nos protege, nos acompaña en nuestro caminar y Su palabra afirma que aunque andemos en valle de sombra de muerte, no debemos de temer, pues Él estará con nosotros.

En 2 Corintios 1:20 encontramos una declaración sorprendente. La palabra de Dios nos enfatiza que “todas las promesas de Dios son en él Sí, y en él Amén, por medio de nosotros, para la gloria de Dios.” En otras palabras, cada promesa que durante la historia Dios ha hecho al hombre, sigue vigente, porque Él es el mismo ayer, hoy y por los siglos. Amén.

¿Cómo recibir las promesas de Dios?

isabel-publicacionPor:Pastora Isabel de Solares

¿Cómo podemos recibir  las promesas de Dios en nuestras vidas?

La afirmación de que Dios siempre cumple sus promesas, nos deja ver el amor con el cual nos ha amado. Pero como en un testamento, no podemos reclamar lo que ahí dice, sino lo conocemos, Así que el requisito primordial para poder ver Sus promesas, es conociéndolas, y esto es sólo a través de la Palabra.
Te puedes familiarizar con ellas, puesta tu confianza en Dios para saber que él las cumplirá, recuerda:

· Medita en Sus promesas de día y de noche hasta que sean reales en tu corazón (Josué 1:8).

· Permanece firme en Sus promesas y no en las circunstancias naturales; saca de tu corazón toda duda (2 Corintios 4:18).

· Proclama las promesas de Dios audiblemente. Háblalas en voz alta (2 Corintios 4:13).

· Declara que te pertenecen (Proverbios 18:20-21).

· Decreta en tu corazón que vas a recibir lo que Dios dice (Santiago 1:6-8).

· No dejes de creer, hablar y actuar hasta que haya llegado la manifestación en lo natural (Hebreos 10:23).

· No te rindas (Hebreos 6:12).

· Permanece en la voluntad de Dios (Hebreos 10:35-36).

No permitas que tu vida en el Señor se convierta en una rutina religiosa y aburrida, Dios es un Dios creativo y Él desea sorprenderte cada día, aumentando así nuestra fe, declarando nuestro triunfo y viviendo una vida victoriosa. Los problemas no deben de enseñorearse de nuestro destino, sino que son obstáculos que tienen que ser vencidos con el poder de la Palabra de Dios por delante. Seamos como David, él ciertamente no vio al gigante, o que él era mucho más pequeño o un sencillo pastor él sabía de qué poder estaba revestido y venció al gigante y libró al pueblo.

¡Levántate ahora! Busca las promesas de Dios y úsalas como herramientas divinas para construir tu vida. (1 Tesalonicenses 2:13)

Instrucciones Importantes

gustavo-publicacionPor: Gustavo Solares
Director CASA

Tú y yo, durante nuestra maravillosa travesía de fe, somos retados por el Señor para toda buena obra, dando fruto de amor, de cuidado, de servicio a nuestros semejantes.

El apóstol Pablo entendía bien este privilegio y nos exhorta para que cumpliendo con nuestro propósito y llamado, atendamos a dos instrucciones que nos fortalecen y capacitan para hacer nuestra tarea con responsabilidad: “Ten cuidado de ti mismo y de la doctrina; persiste en ello, pues haciendo esto, te salvarás a ti mismo y a los que te oyeren” (1Timoteo 4:16). Cuando leemos esta escritura descubrimos dos consejos a seguir diligentemente: “cuida de ti” y luego dice, “cuida de la enseñanza…” ambas son instrucciones importantes pues dice: “Persiste…”

“Cuida de ti mismo” Es vital que todos entendamos la necesidad de cuidarnos a nosotros mismos. Nos habla de estar constantemente cuidando nuestro corazón, pensamientos, nuestro ser, nuestros afectos, carácter, ceñidos con la verdad y vestidos con la coraza de justicia permitiendo en todo momento el control de nuestras vidas al Espíritu Santo, siendo “ejemplo de los creyentes en palabra, conducta, amor, espíritu, fe y pureza” (1.ª Timoteo 4:12).

“Cuida de la doctrina” El segundo tema sobre el que el apóstol llama nuestra atención es acerca de la doctrina, de nuestros fundamentos, cuidar de la palabra, recibiéndola con mansedumbre en nuestro corazón y a depender del poder y dirección del Espíritu Santo, pues somos nosotros los llamados a conservar, atesorar y vivir la doctrina, para luego enseñarla a otros para salvación, renovación y transformación.