Adoración Profética

Categories: Daniel Hernandez,Reflexión Pastoral

daniel-hernandez-publicacionPor: Daniel Hernández
Director Artes Proféticas

En el libro de Salmos encontramos al rey David declarando:

Tú entero eres santo, Tú que habitas entre las alabanzas de Israel. (Salmos 22:3)
Y en Apocalipsis podemos leer la siguiente porción de la revelación del Apóstol Juan:
Y yo me postré a sus pies para adorarle. Y él me dijo: Mira, no lo hagas: yo soy consiervo tuyo, y de tus hermanos que retienen el testimonio de Jesús: adora a Dios; porque el testimonio de Jesús es el espíritu de la profecía. (Apocalipsis 19:10)

Entonces, si Dios está entre las alabanzas de su pueblo y el testimonio de Jesús es el espíritu de la profecía, quiere decir que este elemento (la profecía) es propio de la adoración y debemos entender la adoración como profética por sí misma, donde la manifestación de las expresiones de Dios son manifiestas durante el fluir de la adoración a través de sus santos adorando y expresando la voluntad de Dios a su pueblo.

Es sumamente importante y fundamental el estudio de las escrituras para conocer y entender la multiforme gracia y manifestaciones de Dios para no ser engañados por un fluir almático cuando le adoramos en espíritu y verdad.

El Apóstol Pablo declara:
Luego la fe es por el oír; y el oír por la palabra de Dios (Romanos 10:17).

La palabra “oír” en el texto original denota entendimiento. La aplicación en este verso es: El conocimiento revelado por Dios a nuestro espíritu, es decir, su Palabra, producirá FE y a su vez obras pues de otra manera es una fe muerta.

Así también la fe, si no tuviere obras, es muerta en sí misma (Santiago 2:17).
Cada uno de nosotros debemos reconocer que en todo tiempo y lugar vivimos y estamos para adorar a Dios y cuando lo hacemos estamos profetizando a nuestras vidas y a las vidas de las personas que nos rodean llegando a ser de esta manera, personas que transforman el entorno en el que nos desenvolvemos; cumpliendo así con las obras que demuestran el tamaño de la fe y esta fe se gesta y crece en ADORACIÓN.

Deja un comentario